Juan Vicente Gómez, amor y odio por la radio

AYRE y Broadcasting Central de Caracas fueron las primeras emisoras en transmitir en Caracas.
Rafael Sarria Diaz

Rafael Sarria Diaz: Juan Vicente Gómez

El Benemérito tuvo una relación de amor y odio con la radio en sus primeros años de historia en suelo venezolano. Juan Vicente Gómez se sintió fuertemente atraído por este medio de comunicación por su inmediatez y por la reacción que ocasionaba en el pueblo, que no sólo llegó a dar un enorme poder y credibilidad a este canal de información con el paso de los años, sino que además lo disfrutaba enormemente.

El coronel Arturo Santana Roberto Sholtz fueron los promotores de AYRE, la primera emisora de Caracas que comenzó a transmitir en el año 1926. El proyecto contó con el respaldo de José Vicente Gómez, hijo del Benemérito, su primer locutor fue Alberto Muller, encargado de hacer la primera transmisión en vivo en nuestro país, y la programación consistía en la lectura de noticias, el humor y la música.

La radio solo operó por dos años, ya que su cierre estuvo vinculado a la protesta estudiantil que ocurrió en Caracas en el año 1928, suceso que obligó a clausurar la emisora; de ese modo el hijo de Gómez y su padre se olvidaron del asunto.

Rafael Sarria Diaz

Rafael Sarria Diaz: Los Phelps fundaron Broadcasting Central de Caracas

Pasaron un par de años y fue la familia Phelps la primera en solicitar una concesión para instalar en Venezuela otra estación de radio, en este caso se trató de la Broadcasting Central de Caracas, proyecto que estaría bajo la dirección de Edgar Anzola, uno de los grandes nombres al hablar de la historia y evolución de este medio en nuestro país.

Desde luego, como todos los historiadores señalan, los primeros años de la radiodifusión en Venezuela están marcados por la precariedad; sin embargo, las limitaciones técnicas impulsaron el talento y la creatividad, así que estas condiciones no impidieron en lo absoluto que noticieros, espacios musicales y algunos espacios de corte dramático se produjeran, cada vez con más frecuencia, destacándose el sainete criollo y los pasos de comedia.

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